Las células madre son una buena opción para la reparación cardiovascular

La terapia con células madre es una opción útil para tratar problemas cardiacos gracias a su potencial autorrenovador, antiinflamatorio y su capacidad de modulación del sistema inmunitario. Si bien aún hay algunos desafíos que deben enfrentar los especialistas, por ejemplo, los prejuicios de algunas personas de la comunidad médica que ven en las células mesenquimales un tratamiento bastante competitivo, su seguridad y viabilidad se han demostrado en múltiples ensayos clínicos.

Un tratamiento prometedor para los afectados por las enfermedades cardiacas

Los problemas cardiovasculares, que afortunadamente pueden tratarse con la terapia con células madre, son actualmente un serio problema de salud pública debido a sus altos índices de mortalidad y morbilidad. Según la Organización Mundial de la salud, están entre las principales causas de muerte a nivel global. En México son muchas las personas entre 30 y 69 años que han muerto por una enfermedad cardiovascular y que presentan un factor de riesgo, ya sea infeccioso o no infeccioso. Se estima que su incidencia, especialmente las afecciones isquémicas como el infarto de miocardio, incremente en las siguientes décadas.

Los afectados reciben cirugías y medicamentos para aliviar los síntomas de las enfermedades cardiovasculares, sin embargo, no son una opción para regenerar las células muertas del corazón. La única solución tras problemas como el infarto de miocardio es el trasplante, sin embargo, son pocos los órganos donados y muchos los afectados, además, los gastos médicos son difíciles de costear. Para solucionar estos inconvenientes, una de las soluciones novedosas que destaca es el implante de células madre, cuya efectividad se conoce desde hace una década.

Las células madre consisten en unidades biológicas multipotentes que pueden autorrenovarse y diferenciarse en distintos tipos de células. El Dr. Friedenstein descubrió en los setenta un tipo singular de células estromales de la médula ósea usadas actualmente para muchos tratamientos, por ejemplo, mejorar los síntomas de la EPOC: las células madre mesenquimales. Posteriormente se descubrió que también pueden extraerse del cordón umbilical, endometrio, sangre periférica, tejido adiposo, membrana sinovial, y tejido pulmonar, sin embargo, hoy en día las fuentes más utilizadas son la sangre del cordón umbilical y la médula ósea.

Si bien la terapia con células madre ha demostrado ser efectiva y eficaz, es importante que haya un estudio minucioso sobre las dosis óptimas y vías de administración para tratar los problemas cardiacos. El más tratado quizá es el infarto de miocardio para el que se realizaban tratamientos invasivos que consistían en abrir la arteria a través de angioplastia primaria y la introducción de un stent para mantenerla abierta. Se trata de un procedimiento muy riesgoso y que ha demostrado aumentar su efectividad si se acompaña con el tratamiento celular.

Las células madre mesenquimales, que son excelentes aliadas en las radioterapias, pueden proteger el miocardio gracias a la disminución del nivel de inflamación, además, propician la diferenciación de las células miocárdicas alrededor de las zonas de infarto y formación de vasos sanguíneos. Aumentan también la resistencia a la destrucción de las células que es causada por el mismo organismo y evitan la fibrosis. Se trata de cualidades que las convierten en ideales para la reparación cardiovascular.

Si presentan algún problema cardiovascular como infarto agudo de miocardio, prueben atenderse en una de las mejores clínicas de células madre en México, dirigida por el Dr. Juan Manuel Ortega Van Beusekom. Para más información y agendar una cita, marquen al (55) 4363 9783, (55) 5573 0824 o visítennos en Zapotecas #24, Pedregal de las Águilas, alcaldía Tlalpan, CDMX.